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Ciencia Ficción, Literatura

La mujer del viajero en el tiempo.

10.24.07 | 17 comentarios

Mi recomendación de hoy debería ser leer. Leer así en general. Como verbo, preferiblemente en presente continuo, prolongándose en el tiempo indefinidamente. Y no por todo ese asunto de la cultura, que también, pero eso ya se encarga de decirlo el ministerio con sus escalofriantes campañas de publicidad, sino porque leer es terriblemente necesario, practicamente imprescindible, para poder pensar con claridad. Uno deja de leer un momento, para hacer algo con otras personas como irse de fin de semana con unos amigos (a la gente le sienta fatal que te pongas a leer cuando estás con ellos. El simple hecho de que lleves un libro contigo hace que te miren con cara de sospecha, como si temieran que en cualquier momento fueras a abrirlo y desaparecer dentro, dejándoles solos y a la gente no le gusta nada estar sola, pero éste es ya otro tema…) y al volver del fin de semana, aunque estás muy feliz, resulta que la cabeza se te ha convertido en una especie de pecera. Una pecera sucia. Donde los pensamientos vagan como peces idiotas y hay un montón de basura flotando por todas partes.

Esto no es necesariamente malo. Lo de que los pensamientos vayan de acá para allá libremente. De hecho, a la gente le gusta tanto que pasan todo el día viendo la televisión. Pero si la situación se prolonga durante unos días acaba uno en el metro, yendo a trabajar, manteniendo unos monólogos interiores completamente dementes, del tipo “sueño, sueño, cansada, hambre, persona sucia, persona tonta pegada a mí, pelo bonito me gusta, me aparto, risa en el coche, echo de menos, echo mucho de menos, recuerdo, recuerdo bueno, recuerdo malo, triste, botas calor, sueño, sueño”. En esa penosa situación se despierta uno de vez en cuando y dice “pero qué hago? dónde voy? qué estoy haciendo con mi vida?”. Y ese es el momento de coger un libro y aferrarse a él para no seguir flotando a la deriva, tan tontamente.

El libro se abre, se lee durante un rato y por malo o bueno que sea, cuando se vuelve a la superficie, el cebrebro empieza a trabajar con frases completas, oraciones con sujeto y predicado y uno piensa “vaya, no me gusta nada ir en metro porque la gente tiene una pinta horrible bajo esta luz fluorescente y no se ve nada por las ventanillas. Lo que voy a hacer es abstraerme y pensar en mis cosas, pero intentaré no caer en esas fantasías imposibles y me centraré en algo útil cómo qué voy a hacerme de cena esta noche”. Que no es que uno se vuelva Einstein, desde luego, pero supone una mejora considerable.

Y por todo eso es que mi recomendación debería ser leer. Pero sería una recomendación demasiado vaga, así que los tres párrafos anteriores se quedarán en una extensa y enrevesada introducción, a la que ya deberíais estar acostumbrados, y pasaré a la recomendación propiamente dicha:

“La mujer del viajero en el tiempo”
de Audrey Niffenegger

La mujer del viajero del tiempo es la historia de amor perfecta. Y por eso es un libro de ciencia ficción.
(risas)
No, no, en serio. Es exactamente así, porque la única forma de que el amor fuera perfecto es que compartieras recuerdos del pasado de tu amante y conocieras secretos de su futuro, mientras al mismo tiempo vivieras toda la emoción del presente en el que aún os estáis conociendo.

Reconozco que cuando empecé a leer este libro quise arrojarlo por la ventana. De hecho, lo abandoné y me leí otras cosas, hasta que un día reuní fuerzas para volver a enfrentarlo. Y resultó que Henry y Clare, que son los protagonistas, no dan tanto asco como me pareció al principio. Porque se quieren, se quieren durante todo el libro con una intensidad dolorosa y uno les envidia y les compadece por ello, a partes iguales.

Pero dejemos todo ese turbio asunto del amor a un lado. Podría estar hablando horas de por qué el viaje en el tiempo me parece la forma ideal de querer a alguien por completo (no tiene uno la sensación cuando conoce al hombre o la mujer de su vida de que ya se conocían de antes, de que se han conocido siempre?), pero sobre la relación de Henry y Clare cada uno puede tener su opinión e identificarse o no con ellos. Lo que sí es un hecho objetivo es que el libro es un pequeño rompecabezas armado con mucha habilidad, que al mismo tiempo es fácil de leer y comprender.

Como lectora asidua de ciencia ficción, este libro me encanta porque tiene el mismo tratamiento que “Olvídate de mí”. Es decir, hay un elemento irreal, que es el viaje en el tiempo, pero se trata de una manera cotidiana y no tiene más protagonismo que la relación entre los personajes. De hecho, de todos los libros que he leído que tratan sobre viajar en el tiempo, que son unos cuantos, el planteamiento de éste es bastante original y aunque no profundiza mucho en el tema de las paradojas, cualquier amante del género se sentirá sorprendido y satisfecho.

Para terminar y convencer a los más reacios, diré que éste no es ningún libro raro que me he sacado de la manga, sino un best seller en toda regla, de esos que amontonan junto a las cajas del fnac, al lado de las pilas y los cds vírgenes. Pero es un best-seller de los buenos, de los que definitivamente hay que leer.

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