Mi desafío de hoy es que me creáis si os digo que el secreto de la felicidad, del misterio de la vida, lo conocen unos tipos llamados Bebo, Cachao, Patato y Paquito.
Sé que es difícil, si no imposible, pero no por ello dejaré de intentarlo. Se lo debo a la Humanidad.
Veréis, partiendo de la base de que la vida es un infierno -en esto estaremos todos de acuerdo-, lo cierto es que existen una especie de interruptores ocultos que, cuando se pulsan, hacen que la experiencia vivir se aleje de nuestro umbral de dolor y pase a convertirse en algo bastante más soportable. Tan soportable incluso, que algunas personas -gente viciosa-, pueden llegar a cogerle el gusto.
Hay interruptores mejores y peores, genéricos o unipersonales, eternos y efímeros, pero algo que todos tienen en común es que están ocultos. Eso no quiere decir que no puedan estar a la vista de todos, encima de la mesa, caminando por la calle o siendo arrastrados por el viento. Lo que quiere decir es que para activarlos hay que identificarlos como tales.
Como yo vine al mundo con un umbral de dolor para la vida bastante bajo, he dedicado casi toda mi existencia a la localización y captura de estos dispositivos y conozco infinidad de ellos. No todos me sirven, desde luego, por lo ya mencionado grave de mi dolencia. Pero la verdad que puedo decir eso que tanto he oído y tanto me gusta de “ahí vamos tirando”. Como además tengo buen corazón, no me importa venir aquí y compartir algunos verdaderamente buenos, los menos evidentes, aunque muchos de vosotros no podáis o no sepáis verlos.
Como ya habréis deducido por la categoría, el título y la foto del post, el que os voy a revelar hoy es un interruptor musical. Pero aunque la música es una inagotable fuente de alegría para casi todo el mundo, a mí no me valen cosas como los THEgrupos o los Cansei de Ser Sexy esos -la maldita plaga de muxtape-, que es seguro lo que a muchos de vosotros se os viene a la mente cuando pensáis en vuestra música preferida… Perdón, me estaba riendo (con suficiencia).
Así que, aunque ya sé que la simple mención de “latin jazz” o “música cubana” es capaz de generar suicidios en masa, no puedo retrasarlo más y he de confesar que este post va de eso (lo sé, algo/alguien me dice que debería estar ahí fuera buscando otro tipo de interruptores, pero qué le voy a hacer si de repente tengo ochenta y cinco años mentales…). Lo de la pantera rosa era para despistar. Vuelvo a la carga con mis pedanterías soporíferas.
Pero venga, en serio, haced el esfuerzo. Os puede gustar o no todo el disco (que es uno de los mejores discos de la historia, allá vosotros…) pero esta canción es CLARAMENTE un interruptor a la felicidad inmediata. Se llama Ogguere, que según me comunican fuentes googlelianas significa “espíritu de la Tierra” en Yoruba. Pero mejor olvidad etiquetas y géneros musicales, olvidad países y nacionalidades, olvidad a las personas, las farolas, el cielo y los pájaros, las crueles cabinas de teléfono. Olvidad el mundo, cerrad los ojos y escuchad simplemente la música, deslizándose suavemente en vuestro interior, uniéndose, ligándose de manera íntima con la vida, convirtiéndose en la experiencia misma de vivir, durante esos maravillosos 6 minutos y 45 segundos.
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¿Lo oís? Me refiero a la explicación a todo, a la felicidad (que no es otra cosa que la ausencia de preguntas). Se escucha alta y clara. Tras una breve introducción de la cuerda, el piano y la percusión, el saxo toma la voz cantante y, de manera lenta, pero firme, procede con su discurso, apoyado sobre todo por el piano, que da entusiastas muestras de su conformidad. En el segundo 1:05 ya ha terminado, pero la percusión y el contrabajo se preguntan si lo habréis entendido. Entonces, el saxo y el piano vuelven a repetir todo punto por punto. En el segundo 2:03 la percusión y la cuerda siguen sin tenerlo claro. Tal vez porque el saxo es demasiado parcial y es de esos que encantan o aberran, el piano, que cuenta con mayor credibilidad, decide volver a explicarlo con sus propias palabras. Empieza tranquilo, pero a la altura del 2:35 lo empieza a traicionar la pasión, se va volviendo más vehemente hasta acabar totalmente entregado a la altura del 3:47 (es tan sentido el piano…). Le sigue el contrabajo, mucho más prudente; “creedme, por favor”, parece que dice. “Claro que sí!” le apoya el piano, hasta que saxo, que lleva demasiado tiempo en silencio, vuelve a intervenir, en un arrebatado final. Y terminan los cuatro, por lo bajo, murmurando, aún no muy seguros de que hayáis conseguido entender nada. Pero ellos lo han dicho todo. Algunos lo habréis sentido.
Y yo también. Yo he hecho lo que he podido por vosotros, por la Humanidad. A los que han llegado hasta aquí, les dedico mi otra canción preferida del disco.
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Y un emocionante vídeo de Bebo Valdés con su hijo Chucho, que es un extracto del documental Calle 54 de Fernando Trueba.
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Algún día, tal vez dentro de ochenta y cinco años, me lo agradeceréis.

No sé si hay que llamarlo “música cubana”, “jazz afro-latino” o cómo, pero estas músicas son sublimes, en efecto.
Y muy de acuerdo con la teoría de los “interruptores musicales”, aunque reconozco que yo he encontrado algunos en sonidos tan insólitos (y poco glamourosos, me temo) como las seguidillas manchegas (hay un disco de Manuel Luna inmenso…) o las cuadrillas murcianas. Bueno, es lo que hay.
Mientras tanto, por mi parte sigo confirmando tu buen gusto!
Creo que con tal discurso me podrías convencer hasta de tomar heroína.. así que me bajo el disco y lo escuchare durante el día
Espero que ese interruptor que nos has linqueado se refiera a la fiesta a la que acudió la tal Ciberia y no al post en sí, que me ha llevado al umbral del dolor vital del que hablas.
Ogguere me ha encantado. Yo, que soy ecléctico de nacimiento, me entrego con los brazos abiertos ante cualquier cosa aún no leída, vista o escuchada, sin prejuicios. Me encantará descubrir este, para mí, nuevo sabor musical.
Saludos!
PD: Odio a rapidshare y a sus gatos.
Interesante eso de que la felicidad sea la ausencia de preguntas… No se, quizá la ausencia de preguntas no, sino la ausencia de deseo… bueno, paro, que me estoy poniendo en plan budista.
Eso, gran post el de los interruptores. El problema es que si escuchas por primera vez esta canción estando de bajón, a partir de ese momento solo la relacionarás con ese momento de bajón. Pero no quita que sea una gran música, me ha gustado y eso que no es el género que más me gusta.
Cuidate y suerte encontrando los interruptores.
Pues sí. Muchas veces las preguntas nacen del desencanto. Seguramente no aquellas que nos interrogan acerca de qué son las cosas o cómo funcionan. Seguramente sí aquellas que tiene que ver con lo que hemos hecho, lo que hacemos y lo que nos queda por hacer.
La verdad, en medio del éxtasis estas últimas preguntas no suelen asaltarnos… pasa como cuando suena el sexo alto de Paquito: uno se olvida hasta de la madre que lo parió.
Aracne yo empecé a leer tu blog en un momento de mi vida donde estaba tratando de encontrar un gran interruptor. Situado justo bajo una línea de luces que colgaban de unos postes indicando que estabas en el Círculo Polar Ártico, no dudaba que aquello sería el origen de una gran “casualidad buscada”, que para mi, es algo parecido a tus interruptores.
Yo al igual que Erre soy ecléctico convencido -canto en un coral con eso creo que digo bastante- y crear el germen de esas casualidades buscadas se ha convertido en vital para solventar el infierno de la vida, por lo tanto se puede decir que soy coautor de mis propios interruptores, mis casualidades buscadas.
Muy buena la música que nos has traído
Paquito: Qué grande tu comentario. Yo no he podido decirlo mejor
Willy Bloom: Te entiendo, pero cuidado con las casualidades buscadas, las carga el diablo.
ay, suena bien. yo siempre me pongo una recopilación de 4 cd’s de jazz por la noche mientras pinto, si cierras los ojos es como estar en un cóctel o algo así. muy inspirador.
Comentaré aquí, lo que no me dejas comentar en el otro post (que tunanta estás hecha, con tal de que no se te llene el blog de vanalidades…)
Me ha hecho mucha gracia y te lo tenía que decir. Yo uso Palmolive nutritivo con miel desde hace ya casi dos años! Dos años sin cambiar de marca!Día tras día fiel a un aroma…Sabes lo que es eso para mí?! creo que algo intuyes. NB irá en los genes…o algo
Mxs Bss ñ__ñ
jajajaja, sí, nuestros genes deben de llevar el NB y alguna que otra marca de ron. No así la fidelidad. Esa hay que currársela, primura
Excelente descripción y también me pasa eso de tener a veces 85, 70 ó 92 años. Todo sea por ya no pensar
Me he divertido tanto aquí.
Me gusta. Un saludo y suerte.